El mar escupa un lamento tan tenue que nadie lo oy. Era un dolor de tan adentro que toda la costa muri. Llora lamentos la nube que enferm y escribe espantos en la arena el dolor. Arrulla el miedo a un delfn que bebi de un agua negra, su suerte emigr. Ven, quiero or tu voz, y, si an nos queda amor, impidamos que esto muera. Ven, pues en tu interior est la solucin, de salvar lo bello que queda. Donde se acomoda la usura nacen la ambicin y el poder, y este germina en la tierra,
que agoniza por inters. Y una gaviota cuentan que decidi en acto suicida inmolarse en el sol. Re desprecios un barco que encall, y se desangra en su lecho: LA MAR! Hagamos una revolucin, que nuestro lder sea el sol, y nuestro ejrcito sean mariposas. Por bandera otro amanecer y por conquista comprender que hay que cambiar las espadas por rosas. Mientras te quede aliento ve a buscar con el viento ayuda, pues apenas queda tiempo...