En la lucha libre de las lombrices gana quien pone a la otra contra el suelo de espaldas y yo me voy al suelo de nalgas porqué no se cuál es la espalda de mis lombrices. Mis lombrices que no tienen ni espaldas, ni nalgas, ni pies, me han declarado la guerra y esa guerra ya la doy por perdida: mis lombrices nunca tienen los pies en la tierra. Mi mamá se desveló el otro día y yo que me asusté pensando que era un ladrón, y se vino a dormir a mi cama porque le da miedo soñar con lombrices en un batallón. Por eso yo voy a alumbrarte (alegrarte) tu camino desde el cogote hasta la rabadilla. Si tú quieres viajar en submarino nunca debes abrir la ventanilla. Y cuando una vaca te mire fijo te quedan dos segundos para echarte a rodar. Pero si te mira con ternura y se para seguro la tienes que ordeñar.
La vaca es diferente a mi mama tiene una sola teta para dar de mamar. Pero tiene una gran semejanza a mi mama y es que no le molesta al caminar Las vacas son vegetarianas comen mucha hierba y fabrican churrascos, te dan leche pero no te cobran y para vengarse yo piso una bosta y me muero de asco. Si tu mama te va a dar una tunda porque metiste el dedo en el pastel de natal y quieres que se quede de pie y no haga nada, pues cántale el himno nacional. Y jamás tienes que decir mentiras ni cuando estés a punto de fenecer. El secreto está en decir la verdad de tal modo que nunca te la puedan creer. No debes hablar con la boca llena, es de mala educación y hasta te creen un chorro, a no ser que esté llena de sangre por una caída en cuyo caso puedes gritar ¡socorro!