No la boca sino el beso fue el crimen, transgresión humana de lo Perfecto; boca que por el beso se traiciona contra Dios para besarse en su espejo. Ensimismado, el Verbo Infinito reflexiona, se observa desde el féretro La palabra se nombra paradoja. Labios contra labios, rocío tierno, húmeda flor del reflejo suicida quebrantando la ley por el deseo. Lenguas contra lenguas, hambres cruzadas convocan en lid lenguajes inversos. Boca que por el beso abrió la puerta Nunca del Árbol del Conocimiento, beso que se besa, sed de ser sed, origen y fin del círculo eterno: iris, planeta, pupila del Éxtasis, anillo del agua, la cifra cero,
pompa, torbellino, espectro del arco iris, seno y óvulo y órbita del centro, latido, latido, latido contra sí mismo, corazón circular del Universo. Esfera del Azar, fe de Armonía; engendra la fe del Azar el fuego. Voluntad de luz, voluntad de sombra, voluntad de beso entre infierno y cielo; beso inmortal que asesina su muerte. Alma del amor contra amor del cuerpo. Siguen los años pasando, impasibles. Por ahí asoma el final del Trayecto, cerca, tan cerca que anuncia los labios que habrán de sellar el último beso. Bésame, bésame y dame tu nombre: Yo, Tú, Él, las tres personas del Verbo.