Por las aceras de la madrugada baila con las porteras su milonga al sol, con las ojeras que le sobran a tus ojos, corazón, un día después de lo que el viento se llevó. Las secretarias de las oficinas desayunan en la esquina un tentempié y cuando bajan de la luna al disco duro de roer, con el sueño del revés y un futuro sin mañana, lloran lágrimas de plástico azul rodando por la escalera, tribus de los mares del sur al oeste de la frontera, labios de papel de fumar, sabios que no saben nada, náufragos en la catedral, telarañas acostumbradas a hacer noche en el cristal. Los cirujanos de las decepciones cercenan por lo sano la alegría, las venas del amanecer almacenan sangre fría
y cada lunes nace muerto el nuevo día. El lápiz comisura de tu boca retoca los agravios del carmín, los proxenetas se colocan con aseo el peluquín y los Romeos se demoran y las Julietas se desenamoran. Lágrimas de plástico azul rodando por la escalera, tribus de los mares del sur al oeste de la frontera, labios de papel de fumar, sabios que no saben nada, náufragos en la catedral, telarañas amotinadas... Lágrimas de plástico azul con sabor a despedida. ¿Cuándo cruzará el autobús este callejón sin salida? Labios de papel de fumar, sabios que no saben nada, pétalos de flor de hospital, telarañas amotinadas...